Arturo Rodea Victoria

Estaba disfrutando en Zacatlán de las Manzanas, en donde acabábamos de comprar con nuestros ahorros una cocina, la compramos ahí porque era donde estaba más barata y tenía lo que mi esposa quería, no sabíamos que ese mismo día me quedaría sin trabajo. Como líder de un equipo de desarrollo mis compañeros comenzaron a llamarme esa noche y solo pude contestar que teníamos que estar atentos al llamado del sindicato. Siguieron los peores meses de mi vida, en donde tuvimos que soportar el escarnio de la gente al vernos en las calles en donde nos gritaban “¡Huevones!” y otras “lindezas”, aunque normalmente estable mi temperamento fue disminuyendo debido a las crecientes deudas y la fila interminable de empresas en donde busque empleo, y que invariablemente respondían al ver mi Currículo con un “nosotros le llamamos”. El colmo llegó el día de mi cumpleaños en donde discutí con mi esposa a tal punto que se me crisparon los nervios y asusté a mi esposa de tal suerte que hubo que llamar a la policía, los policías no lograban contenerme hasta que poco a poco retome la calma, y mi esposa y yo decidimos separarnos por un tiempo. El tiempo sin mi esposa e hijo me ayudó a reflexionar, en donde mis padres hicieron lo posible por ayudarme, al llevarme computadoras, teléfonos, videos y hasta licuadoras para que las arreglara. Al final pude volver con mi esposa, ahora enfermo del corazón pero con muchas ganas de salir adelante, sin embargo aún creo en la gente y aún creo en la victoria. ¡¡¡¡Viva SME!!!

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